Beyond the colors, Inside this Night-Storm.

Por Corvus-Lykanth.

Algun instante perdido, bajo la atroz secuencia inacustica del viento quebrando su energía, excitando vaga y fugazmente los pensamientos, creaturas abstraídas del Ente oscuro que atrapa mis ojos…

Los colores de la tormenta se entrelazan… Se vuelven nada.

El grito incinerado del cielo purpura se vuelve carmesí. Lentamente los latidos de la tierra de apagan; el abrumador silencio invade a priori infinita de oscuridad fatua, los rincones insensibles de algunos corazones muertos… Algunos esperan a revivir, y otros, asolados, se consumen.

Cada segundo, el latido de la tormenta se amplifica, detrás de mis pupilas que ordenan ciegamente impulsos a mi mente atrapada en el terror. Sigilosamente mis demonios carcomen mi sangre; envenenado por su vileza pierdo el juicio de mi humanidad…  Siendo un siervo invisible, insensible y prófano. Del fuego las cenizas surgen y se elevan en el viento relampageánte. Del fuego que me ilumina, sólo fulgores en ascuas arden… Debilmente se disipan y mueren.

Soledad silenciosa, Ente oscuro y Sueño de Erebo… Han vuelto a mí. Transfigurados en leyendas muertas, necrolatradas por las escrituras que aun guardan la luz de otras tormentas…

Sentidos capturados en imaginación, en determinaciones policromáticas desencadenadas de vuestro propio infierno mental….

Agonía… Nuevamente presiento tu Ansiedad.

Tus demonios colocando transposiciones infaustas en tu mente; palabras que vibran como el odio hirviente, en las ondas fluidas de tu sangre escarlata; a través de tus pupilas cristalizadas por lágrimas, corriendo impulsivamente hacia los guturales sentidos de tu voz sacrílega…

Se rompen los hechizos neuronales que tu conciencia reconstruye. Sin mas gestos, mientras la parálisis en tu semblante se enfonca vislumbrada por la Tormenta.

Se pierden tus sentidos nocturnos en el caos, en la Luz que discierne enérgicamente el bien de la desventura… La luz efímera de tus impulsos, de la oscuridad innata creciendo en ti.

Los pensamientos fugaces corren al mismo que tus destellos, tormenta mía.

Mi ente oscuro, mi santidad herética trascendida a elementos inocentes; elementos cuyo Eter se desvanece, sin alma ni Ataráxia que den vida y sentido a si mismos.

Caos siniestro. Silencio inevitable…

Mas allá de aquel cielo púrpura.

Publicado en on Julio 30, 2008 at 10:13 am Dejar un comentario